Los gigantes descubiertos por los 'paradise papers'

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Famosos como el cantante Bono, o políticos de varios países pero también multinacionales como Apple y Nike: las revelaciones de los Paradise Papers siguen proseguiendo.

El comisario europeo de Fiscalidad, Pierre Moscovici, llamó este martes a la Unión Europea a publicar a partir de este año una lista negra de paraísos fiscales. Y advirtió que esta lista, en gestación desde hace un año y medio, debe ir acompañada de "sanciones apropiadas".

Tras el entorno de Donald Trump o del primer ministro canadiense Justin Trudeau, la revelaciones del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), basadas en la filtración de 13.5 millones de documentos financieros, echaron luz sobre la opacidad fiscal de grandes grupos internacionales.

Apple, Uber, Nike, Allergan

El fabricante de artículos deportivos Nike es acusado de crear sociedades offshore en las Bermudas, a las cuales sus filiales pagaron cientos de millones de euros para poder utilizar los derechos de la marca.

Según el New York Times, Uber o el fabricante del Botox --el grupo Allergan-- habrían recurrido a entramados similares.

El diario estadounidense afirma haber recibido comunicados de Allergan, Nike y Uber afirmando que "respetan las reglas fiscales internacionales".

Por su parte, Apple habría utilizado el paraíso fiscal británico de Jersey para continuar pagando pocos o ningún impuesto tras haber puesto fin a prácticas similares en Irlanda.

La firma de la manzana se defendió asegurando: "los cambios realizados no han reducido nuestros impuestos en ningún país". Y aseguró ser "el primer contribuyente del mundo" con "más de 35,000 millones de impuestos de sociedades pagados en los últimos tres años".

Bono, angustiado

Las revelaciones señalan también a personalidades del mundo del deporte o el arte, algunos inesperados como el cantante de U2 Bono, figura de la lucha contra la pobreza en el mundo.

El cantante irlandés, según el ICIJ, posee participaciones en una empresa de Malta que habría comparado un centro comercial en Lituania recurriendo a técnicas de optimización fiscal.

Bono, un pseudónimo de Paul David Hewson, afirmó en un comunicado estar "muy angustiado aunque sea un inversor minoritario y pasivo". Y celebró estas revelaciones.

El cuádruple campeón de mundo de Fórmula 1 Lewis Hamilton habría recurrido por su parte a una sociedad pantalla basada en la isla de Man para ahorrarse más de 4 millones de euros en IVA por la compra de un jet privado de más de 18 millones de euros.

Entre los políticos, el ministro argentino de Finanzas Luis Caputo aparece como administrador de un fondo de inversión basado en Estados Unidos, con actividades en Islas Caimán y Delaware, antes de que asumiera sus funciones de ministro.

En Brasil, los ministros de Economía y Agricultura, Henrique Meirelles y Blairo Maggi respectivamente, negaron haber cometido irregularidad alguna tras conocerse que sus nombres aparecían vinculados a sociedades offshore en paraísos fiscales.

También son mencionados los servicios de la reina de Inglaterra, el secretario de Comercio de Estados Unidos Wilbur Ross y ministros rusos.

'Prácticas generalizadas'

Este escándalo, 18 meses después de los Panama Papers obligó a la Unión Europea a reaccionar.

"Tenemos que hacer lo necesario para que los intermediarios, lo que ayudan a que esto ocurra, se sientan responsables", declaró la Comisaria Europea de Competencia, Margrethe Vestager, en un salón tecnológico en Lisboa.

"Estas revelaciones tan chocantes son sintomáticas de las prácticas generalizadas de evasión fiscal de las empresas multinacionales que, con la ayuda de sus armadas de consejeros fiscales, explotan los fallos del sistema fiscal internacional", subrayó en un comunicado Oxfam.

La ICIJ se basó en la filtración de documentos financieros procedentes fundamentalmente de un bufete internacional de abogados basado en las Bermudas, Appleby, y obtenidos por el diario alemán Süddeutsche Zeitung.

Varias de las personalidades cuestionadas se defendieron aludiendo a la legalidad de sus inversiones.

"No hay absolutamente nada reprobable", se defendió Wilbur Ross, accionista Navigator Holdings, una empresa de transporte marítimo que tiene entre sus principales clientes a la compañía rusa de productos petroleros y petroquímicos Sibur.

Fuente: Expansión

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